martes, 25 de septiembre de 2012
la noche ha comenzado a avanzar
y las horas diurnas retroceden, se condensan, ocultas en sus propios velos. Hasta que llega el equinoccio de primavera y el ciclo se revierte, hasta llegar al máximo de luz, que parirá una noche creciente...
Los límites entre la luz y la oscuridad
Me cuestiono acerca de los inestables límites entre la luz y la oscuridad; entre el reino solar y el lunar. Es acaso el nacimiento de la luz el comienzo de la muerte de la sombra, o tan sólo una instancia para que la oscuridad vuelva a nacer, en un ciclo interminable en el cual ambas luchan por la supremacía?
Es el inconsciente, acaso, el no-lugar donde la oscuridad se aposenta, o el numinoso espacio en que la consciencia se nutre para su aparente imagen de claridad?
He conocido, a través de un largo peregrinaje, a aquellos que se autotitulaban "habitantes de la luz" y sólo eran insectos nocturnos enceguecidos por luces falsas que les hacían creerse que poseían una superioridad fatua sobre el resto de la humanidad. Se creían seres superiores que denigraban a los que no compartían sus creencias. Y eran los seres más mezquinos y soberbios que conocí; compitiendo con el resto, envidiando los logros ajenos. Ocultando sus propias falencias y complejos de inferioridad, tras la máscara de superioridad.
Me asumo como un ser solar, y desde este lugar respeto el complemento lunar que me permite hacerme cargo, por instantes apenas, de la necesidad de bajar a las zonas más oscuras de mi inconsciente para buscar las raíces de los arquetipos que me permitan reconocer mi humanidad, siempre en la delgada línea entre la luz y la oscuridad; entre mis contenidos inconscientes que nutren y alimentan mi consciencia.
No hacerme cargo de mis demonios me llevaría a no dominar esa parte indómita que la mayoría de las veces es la que toma el timón de mi vida, mientras yo creo que estoy repleta de luz...
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